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¿Qué
es “turismo comunitario”?
Bernardo Trejos
La definición más aceptada de
turismo comunitario establece que un alto nivel de control y una porción considerable
de los beneficios deben estar en manos de miembros de comunidades locales (Scheyvens,
1999; Mitchell & Reid, 1999; Jones, 2004; Ramsa-Yaman & Mohd, 2004; Kontogeorgopoulos,
2005). Para algunos, el turismo
comunitario involucra a diferentes actores en el planeamiento del turismo,
los cuales toman decisiones de manera conjunta (Jamal & Getz, 1995; Reed,
1997). Para otros, el turismo comunitario es aquel desarrollado por grupos
cooperativos u organizaciones comunales (MacDonald & Joliffe; Mbaiwa,
2003). Finalmente para Wearing y McDonald (2002), el turismo comunitario
supone una relación simbiótica, en la cual el turista es solamente una parte
más en el sistema, en lugar de ser el centro de atención. Bibliografía Jamal, T. B., & Getz, D. (1995). Collaboration
theory and community tourism planning. Annals of Tourism Research, 22(1):
186–204. Jones, S. (2005). Community-based
ecotourism: The significance of social capital. Annals of Tourism
Research, 32(2): 303–324. Kontogeorgopoulos, N. (2005). Community-based
ecotourism in Phuket and Ao Phangnga, Thailand: Partial victories and
bittersweet remedies. Journal of Sustainable Tourism, 13(1): 4–23. MacDonald, R., & Jolliffe, L. (2003). Cultural
rural tourism: Evidence from Canada. Annals of Tourism Research, 30(2):
307–322. Mbaiwa, J. E. (2003). The
socio-economic and environmental impacts of tourism development on the
Okavango Delta, north-western Botswana. Journal of Arid Environments 54:
447-467. Mitchell, R. E., & Reid, D. G. (2001). Community
integration: Island tourism in Peru. Annals of Tourism Research. 28(1):
113–139. Ramsa-Yaman, A. & Mohd, A. 2004. Community-based
ecotourism: A new proposition for sustainable development and environmental
conservation in Malaysia. Journal of Applied Science. 4(4): 583–589. Reed, M. G. (1997). Power
relations and community-based tourism planning. Annals of Tourism
Research. 24(3): 566–591. Scheyvens, R. (2007). Exploring
the tourism-poverty nexus. Current Issues in Tourism, 10(2+3): 231–254. Wearing, S., & McDonald, M. (2002). The
development of community-based tourism: Re-thinking the relationship between
tour operators and development agents as intermediaries in rural and isolated
area communities. Journal of
Sustainable Tourism, 10(3): 191–206. Regresar a
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Redes de Apoyo al Turismo
Comunitario en Costa Rica
Bernardo Trejos
Candidato a Doctor en Planeamiento Rural Universidad Nacional de Pingtung de Ciencia y
Tecnología Taiwán. Investigador Programa de Estudios Sociales de la Ciencia la
Técnica y el Medio Ambiente Centro de Investigaciones Geofísicas Universidad de Costa Rica. Redes de Apoyo al Turismo Comunitario en Costa Rica[*]
Bernardo
Trejos[†]
Ponencia
presentada en el II Encuentro Nuevas Voces en las
Ciencias Sociales
Instituto
de Investigaciones Sociales, Universidad
de Costa Rica, 27 de abril de 2007.
Versión revisada al 29 de julio, 2007
Resumen
En décadas recientes,
políticas públicas y agencias de cooperación han promovido el Turismo Rural
Comunitario (TRC), como una alternativa viable para el desarrollo local. Hay
faltante de estudios sobre experiencias exitosas de turismo rural, sobre todo
desde los intereses de miembros de comunidades rurales de países en
desarrollo. La evidencia empírica indica que la mayoría de las experiencias
de turismo rural están en control de personas ajenas a las comunidades
rurales, lo cual conlleva a que la mayoría de los beneficios se filtren hacia
el exterior de la comunidad. Esta investigación examina el TRC en Costa Rica,
el cual ha sido desarrollado mediante Organizaciones de Apoyo a las Bases
(OABs), financiadas principalmente por donantes internacionales, y a su vez
apoyadas por instituciones estatales. El estudio se limita a los enlaces
directos de dos OABs, ACTUAR y COOPRENA, y seis Organizaciones de Base
Comunitaria (OBCs) relacionadas con las mismas. Los resultados sugieren que
las OABs y las OBCs que se han mantenido activas son aquellas que tienen
contacto con diferentes tipos de organizaciones, con las cuales intercambian
información y recursos materiales, a la vez que llevan a cabo labores de
formalización, mercadeo y política. Introducción
El turismo rural ha sido
promovido como una alternativa de desarrollo, particularmente en áreas
rurales periféricas donde las actividades agrícolas tradicionales han venido
disminuyendo (Hjalajer, 1996:103; Sharpley, 2002:233; MacDonald y Joliffe,
2003:307). Sin embargo, los beneficios económicos por lo general no llenan
las expectativas (Hjalajer, 1996:103). Los costos de desarrollo tienden a ser
altos, hay baja demanda, hay falta de habilidades esenciales y el mercado se
encuentra dominado por operadores de turismo masivo (Sharpley, 2002:233). De manera similar, el
ecoturismo ha sido presentado como un medio para proveer beneficios a
miembros de comunidades rurales, ya que son ellos los que cargan con los
mayores costos de oportunidad de la protección ambiental. Sin embargo, esto
raramente ha sido comprobado por investigaciones empíricas. En la práctica,
las inequidades en la distribución de los beneficios favorecen a los operadores
externos y a residentes urbanos, no así a los residentes rurales (Walpole y Goodwin, 2000:559; Jones, 2005:304).
Salafsky et al. (2001:1585)
encontraron que una estrategia empresarial de turismo comunitario puede
ayudar a la conservación del ambiente, pero solo bajo condiciones limitadas y
no por sí misma. Scheyvens (1999:246) ha
sugerido que el término turismo “comunitario” debe ser usado únicamente para
los casos en donde los miembros de comunidades tienen un alto control sobre
las actividades y los beneficios, en contraste con aquellos controlados
principalmente por operadores externos o por el Estado. Un alto nivel de
integración comunal puede llevar a mayores beneficios para miembros de
comunidades rurales (Mitchell y Reid, 2001:113;
Jones, 2005:304). La integración comunal puede definirse en términos de
estructuras y procesos de decisión, el control o posesión local, el tipo y la
distribución del empleo, y el número de personas empleadas en el sector
turístico local (Mitchell y Reid, 2001:113). MacDonald y Joliffe (2003:307)
sugieren que agrupaciones comunales tales como cooperativas pueden ser
efectivas para lograr las metas de una comunidad. De acuerdo con Wearing y
McDonald (2002:191), en el turismo comunitario la prioridad principal no es
dada al turista, sino que juega un papel igualitario con otros factores del
sistema. Sin embargo, las relaciones de poder son características endémicas
de desarrollos turísticos emergentes (Reed, 1997:566). A pesar de que existe
mucho apoyo para el turismo comunitario, es difícil encontrar casos exitosos
(Scheyvens, 1999:246). Las inequidades de clase, género e influencia política
limitan el co-manejo y la distribución equitativa del ingreso económico del
turismo comunitario (Belsky, 1999:641). De acuerdo con Kiss
(2004:232-233), la mayoría de la información disponible sobre turismo
comunitario es anecdótica, subjetiva, carece de datos cuantitativos, y ha
aparecido en fuentes no académicas. Los criterios para medir el éxito han
sido vagos; no se ha hecho distinción entre ingresos y ganancias, y la
distribución del ingreso no ha sido considerada. Un desarrollo turístico
conectado con la economía local genera ingresos locales más altos, y mayores
multiplicadores por unidad de gasto del visitante. Sin embargo, el gasto es
más alto para los turistas de enclaves turísticos. Por ello, no
necesariamente maximizando el gasto total se maximizan los beneficios locales
(Slee et al., 1997:179). Ante la ausencia de
planeamiento formal e intervención, las posibilidades para que una comunidad
se beneficie del turismo son limitadas (Campbell, 1999:534). Las comunidades
rurales no deben ser vistas como grupos homogéneos y autosuficientes. Ellas
consisten de grupos diversos con dinámicas políticas a lo interno de las
mismas, y necesitan recursos externos durante las crisis (Cheong 2005:1277).
Si el turismo rural va a jugar un papel efectivo en el desarrollo rural, es
necesario el apoyo técnico y financiero a largo plazo (Sharpley, 2002:233). El propósito principal de
este artículo es explicar teóricamente el desarrollo del turismo rural
comunitario en Costa Rica. Aunque recientemente ha sido editado un libro bajo
el titulo “Turismo Rural en Costa Rica”, el mismo niega ser una “visión
conceptual o teórica, sino que surge de la experiencia” (Guereña y Calderón,
2005:6). En dicho libro se menciona que “hasta la fecha, el Turismo Rural
Comunitario en Costa Rica se ha desarrollado fundamentalmente desde las
organizaciones de base comunitaria, con el apoyo financiero y técnico de
organismos de cooperación internacional y organizaciones no gubernamentales”
(Guereña y Calderón, 2005:15). Dichas organizaciones se
conectan entre sí por medio de redes “sobre todo para actividades de mercadeo
y comercialización conjunta” (Solano, 2003:16). En palabras de Guereña y
Calderón (2005:38), “el fortalecimiento del trabajo en red estimula las
alianzas estratégicas entre las distintas organizaciones, para que la
promoción, comercialización e intercambio de información se dé de manera
fluida. Además, es también una forma de generar capacidad de gestión por
parte de los grupos financiados”. La presente investigación pretende
contestar dos interrogantes: ¿Cuál es la estructura de las redes de apoyo al
turismo rural comunitario en Costa Rica? ¿Qué tipo de información y recursos materiales
fluyen por medio de estas redes de apoyo? El objeto de estudio de esta
investigación son las redes de apoyo alrededor del turismo comunitario,
alrededor de las dos Organizaciones de Apoyo a las Bases (OABs) que trabajan
específicamente sobre turismo comunitario a nivel nacional. El objetivo de la
presente investigación es analizar la estructura y los flujos a través de las
redes de apoyo al turismo rural comunitario, centrándose en los enlaces
alrededor de dos OABs: ACTUAR y COOPRENA. Estado
de la cuestión
En décadas recientes, dos
tipos de Organizaciones no gubernamentales (ONGs) han proliferado en Asia,
África y América Latina, a pesar de las diferencias culturales y las
diferencias históricas (Fisher, 1994:129). Las “organizaciones de base comunitaria”
(OBCs) (Guereña y Calderón, 2005:26) consisten en grupos de pertenencia
basados en una localidad que trabajan por mejorar y desarrollar sus
comunidades. Esto a pesar de que pueden haber sido promovidas por personas
externas a la comunidad (Fisher, 1994:129). Por otro lado, las
“organizaciones de apoyo a las bases” (OABs) son organizaciones
intermediarias que trabajan con apoyo financiero y lo canalizan a las
organizaciones de base. Por lo general, el personal de las OABs consiste en
profesionales pagados, aunque también hay voluntarios de clase media. A
diferencia de las organizaciones de base, que pueden tener un enfoque
lucrativo, las OABs son organizaciones sin fines de lucro. Sin embargo,
algunas desarrollan actividades lucrativas para apoyarse. Tanto las
organizaciones de base como las OABs desarrollan redes horizontales entre
ellas (Fisher, 1994:129). Mientras que las
organizaciones de base surgieron de organizaciones tradicionales, las OABs
comenzaron a aparecer a finales de los 1960s, con el incremento de la
asistencia internacional (Fisher, 1994:129). Cuando la estrategia vertical
común en el sector público comenzó a tener una reputación negativa, el
financiamiento para ONGs se incrementó. La crisis de la deuda de los años
1980s hizo que los donantes vieran los peligros de financiar sectores
públicos demasiado grandes, en países en desarrollo. Los principales
donantes, tales como el USAID y el Banco Mundial, acudieron cada vez más a
ONGs como instrumentos flexibles y poco costosos para sus actividades de
desarrollo (Meyer, 1995:1277). En los años 1990s, el sector de ONGs
experimentó un crecimiento sustancial. Las ONGs ambientalistas emergieron de
la Cumbre de Río de Janeiro en 1992 (Meyer, 1995:1277). Las ONGs pueden tener
actividades complementarias u opuestas al Estado. (Clark, 1995:593; Atack,
1999:862). La mayoría del financiamiento para las ONGs proviene de ONGs
internacionales y donantes bilaterales (Barr et al., 2005:657). De acuerdo con Gideon
(1998:303), las ONGs han sido exitosas en brindar servicios para ciertos
sectores de la sociedad. Sin embargo, dada la naturaleza del proceso de
democratización en América Latina y el modelo económico que lo ha acompañado,
las expectativas del potencial de las ONGs para darle poder a las bases
comunales han sido demasiado optimistas. Las ONGs y los donantes tienen
objetivos contradictorios. Por una parte apoyan líderes tradicionales y
sobrevivencia cultural, mientras que por otro inculcan valores modernos y
prácticas democráticas (Robins, 2001:833). Tembo (2003:527) sugiere que las
ONGs que buscan darle poder a comunidades rurales en el contexto de la
reforma del Estado pueden quedar atrapadas al impulsar la agenda del Estado y
del mercado en lugar de la de los pobres. Las ONGs dependen de fondos
externos y de cierta forma han venido a representar formas institucionales
que han sido inducidas por relaciones externas en lugar de relaciones en su
propia sociedad (Bebbington, 1997:1763). Para Miraftab (1997:373),
las ONGs tienen el potencial para promover la democracia, pero un resultado
democrático no está garantizado. Hay una tendencia a que reproduzcan
prácticas y relaciones antidemocráticas, solo que en una forma no-estatal. La
contribución de las ONGs al proceso de democratización depende de qué tan
críticas sean las ONGs de sus propios enlaces y modos de interacción con los
grupos de base, el Estado y los donantes internacionales. Algunos
investigadores sugieren que las OABs comprometidas son bastante más que las
corruptas (Fisher, 1993:98; Meyer, 1995:1280). Hay redes dispersas que
conectan las ONGs internacionales con los proyectos de las ONGs de base
comunal (Roberts et al.,
2005:1945). Las ONGs son parte de complejas redes de actores que trabajan a
nivel global, regional y nacional. Estas redes también incluyen comunidades,
gobiernos nacionales, compañías privadas e instituciones financieras
internacionales (Duffy, 2006:95). Yanacopoulos (2005:93)
examinó a las ONGs como organizaciones estratégicas que forman coaliciones
con el propósito de influenciar a otros actores, particularmente a
instituciones financieras internacionales. Las coaliciones se diferencian de
las redes dispersas, debido a un mayor compromiso por parte de las
organizaciones que las forman. Las redes no son estáticas,
sino que son un proceso continuo y emergente (Henry et al. (2004:839). Si se tiene un excesivo énfasis en las
relaciones más estables y de largo plazo en las redes (la estructura de las
relaciones), puede que se pierda la atención del contenido de las relaciones
(Rutten, 2004:659). El
turismo comunitario desde la teoría de redes
A pesar de que el termino “red” es
ampliamente utilizado para explicar las relaciones entre organizaciones, ha
habido poca teorización e investigación empírica sobre estas redes (Henry et al., 2004:839). El presente estudio
analiza el turismo comunitario desde la perspectiva de la teoría de redes, la
cual se basa en las siguientes premisas: • Los amigos cercanos (enlaces fuertes) están más
involucrados los unos con los otros, que los conocidos lejanos (enlaces
débiles). • El grupo de personas que consiste en un individuo y sus
amigos cercanos es una red de alta densidad, mientras que el grupo de
personas que consiste en un individuo y sus conocidos es una red de baja
densidad. • Los individuos con pocos enlaces débiles están
desprovistos de información proveniente de partes distantes del sistema
social, y confinados a información y perspectivas localmente disponibles. • Los sistemas sociales carentes de enlaces débiles son
fragmentados e incoherentes. Las nuevas ideas se esparcen lentamente. Los
subgrupos separados por etnicidad, geografía u otras características tendrán
dificultades para hallar un modus
vivendi. • Los enlaces débiles, en lugar de crear alienación, son
vitales para la integración del individuo a la sociedad. • Los enlaces fuertes también tienen valor, ya que tienen
mayor motivación para ayudar, y por lo general están disponibles con mayor
facilidad (Granovetter, 1983:-201-209). Los enlaces débiles tienen
mayor probabilidad que los fuertes de transmitir información novedosa a
través de segmentos de las redes sociales que de otra manera estarían
ampliamente desconectadas (Granovetter, 2005:35). Desde una perspectiva
estratégica, un individuo con muchos enlaces débiles hacia otros grupos puede
usar información relevante y diversa para su beneficio (Granovetter,
2002:43). Un puente es una línea en una red que proporciona el único camino
entre dos puntos. Un puente entre “A” y “B” proporciona la única ruta por la
cual información o influencia puede fluir de un contacto de “A” a un contacto
de “B”, y consecuentemente, de alguien conectado indirectamente a “A” a
alguien conectado indirectamente a “B”. Ningún enlace fuerte es un puente.
Los enlaces débiles pueden serlo, pero no lo son necesariamente. Todos los
puentes son enlaces débiles. En redes grandes, rara vez un enlace específico
proporciona el único camino entre dos puntos, pero la función de puente puede
ser servida localmente, esto es, el camino más eficiente y comúnmente usado
(Granovetter, 1973:1364). Desde la perspectiva de la
teoría de redes, se puede plantear la hipótesis de que las Organizaciones de
Apoyo a las Bases (OABs), tales como COOPRENA y ACTUAR, funcionan como puentes. Estas organizaciones conectan
a las OBCs con partes del sistema social que de otra manera no se hubieran
conectado, o lo hacen de una manera más eficiente. El Turismo Rural Comunitario
(TRC) en Costa Rica se ha organizado como una red que va evolucionando,
adaptándose a las condiciones del medio social. Las organizaciones estudiadas
no parten de un objetivo predefinido, ni de una estructura prefabricada. Las
funciones de las organizaciones van cambiando con el tiempo, adaptándose a
las fuentes de financiamiento y a las diferentes necesidades de los individuos
involucrados. Estas fuentes les presentan el reto de adaptar parcialmente los
objetivos de sus organizaciones a los de las organizaciones donantes. La
organización (OBC u OAB) más exitosa es aquella que puede manejar uno o
varios discursos que le permitan relacionarse con una mayor cantidad de
fuentes donantes, sean éstas enfocadas en desarrollo, ambiente o ambas, sean
éstas de una naturaleza más puntual o de largo plazo. Desde este punto de
vista, el enlace en sí no es lo importante, ni tampoco la existencia de la
red. Lo importante es que a través de ella fluyen información, recursos
materiales e influencia de partes distantes del sistema social. Metodología
El presente estudio parte de
una perspectiva metodológica constructivista, desde la cual se entiende que
los participantes del estudio desarrollan significados subjetivos de sus
experiencias. Estas experiencias son variadas y múltiples, por lo que el
investigador pone atención a la complejidad de las diferentes percepciones,
en lugar de reducir los resultados en unas pocas categorías e ideas
(Creswell, 2003:8-9). La estrategia metodológica
utilizada es el estudio de caso,
esto es, una consulta empírica que investiga fenómenos contemporáneos en el
contexto de la vida real, haciendo uso de diferentes procedimientos (Yin
2003:13, Creswell, 2003:15). El estudio hace uso de un enfoque cualitativo,
en el cual el investigador recolecta datos abiertos y emergentes con la
intención principal de desarrollar temas a partir de los datos (Creswell,
2003:18). Es posible hacer una investigación cualitativa desde la teoría de
redes. Mientras que los datos cuantitativos definen la estructura de la red,
los datos cualitativos reflejan el contenido de las relaciones en la red (Berggren
and Elfving, 2004:34). Cuando se usa una red como
una herramienta analítica, la pregunta de adónde comienza la red y adónde
termina es crucial, puesto que una red no tiene límites claros. El
investigador debe decidir el punto de partida y alguna manera de establecer
los límites (Berggren and Elfving, 2004:32). Las organizaciones de apoyo
a las bases (OABs) son organizaciones de asistencia al desarrollo con base
nacional o regional, compuestas por lo general por profesionales pagados que
trabajan con Organizaciones de Base Comunal (OBCs) en comunidades diferentes
a las propias (Fisher 1993:215). El presente estudio se limita a las
conexiones directas con las dos OABs estudiadas. Se hizo un total de 19
entrevistas formales, anónimas y grabadas a miembros de las OABs mencionadas,
así como a OBCs y otras organizaciones relacionadas con las primeras. Además,
se hicieron otras entrevistas informales, personales y telefónicas a
diferentes informantes en estas organizaciones. Las entrevistas fueron trianguladas
con observaciones de campo, documentos secundarios y solicitudes adicionales
de información. Además, se llevó a cabo una encuesta durante la última Feria
de Turismo Rural Comunitario, en la cual hubo 58 puestos (“locales”)
feriales, de los cuales 36 tenían proyectos de hospedaje o tours. Estos 36
fueron encuestados. La unidad de muestra fue el puesto, a pesar de que
algunos puestos constaban de redes locales que incluían diversas iniciativas
individuales. Los 6 estudios de caso que
son usados como ejemplos en este documento se escogieron con el fin de que
diferentes regiones geográficas y tipos de organizaciones estuvieran
representados (ver Cuadro 1). Se escogieron por ser casos consolidados de
turismo rural comunitario, con el fin de indagar sobre las razones de su
permanencia en el tiempo. Cuadro
1. Características de las 6 OBCs estudiadas.
Para la presente
investigación, se estudiaron las conexiones directas a las dos OAB que
trabajan específicamente en turismo rural a nivel nacional (ACTUAR y
COOPRENA), y a seis OBCs elegidas como casos exitosos de acuerdo a consultas preliminares
de esta investigación. La estructura de la red se analizó de acuerdo al
modelo de la Figura 1, mientras que el contenido de la red se clasificó de
acuerdo a la topología de la Figura 2. Teóricamente se asume que dos personas
que trabajan en una misma organización tienen enlaces fuertes entre sí. Sin
embargo, puede que este supuesto no se cumpla en la realidad.
Figura 1.
Modelo de red del TRC
Figura 2.
Clasificación del contenido en la red de TRC Como esta
investigación sigue una perspectiva constructivista, el ambiente físico no es
considerado como variable explicativa. Esto puede generar un sesgo en los
resultados, debido a la importancia de las atracciones naturales como parte
de la oferta turística (Gunn y Var, 2002:41). Los enlaces discutidos en la
obra de Granovetter son asumidos como positivos y simétricos (Granovetter,
1973:1361), por lo que la teorización de las relaciones de poder está limitado.
Sin embargo, las relaciones de poder son una característica intrínseca de
espacios donde el turismo está emergiendo (Reed 1997:566). Resultados
Estructura de la red
La
característica principal del TRC en Costa Rica es la presencia de
Organizaciones de Apoyo a las Bases (OABs) que se caracterizan por ser una
red de organizaciones con proyectos turísticos. El Cuadro 2 presenta las
organizaciones de este tipo de las cuales se encontró evidencia durante la
presente investigación. Cuadro 2. OABs en Costa Rica dedicadas al
turismo, zona de impacto y número de socios.
Además de
estas OABs, hay otras organizaciones que han apoyado el TRC, las cuales se
enlistan y clasifican en el Cuadro 3. Las organizaciones internacionales
responden a un conjunto de Estados o representantes estatales. Las ONGs del
Norte se caracterizan por tener orientación internacional, pero están basadas
en un país del mundo desarrollado, mientras que las ONGs Internacionales
tienen secciones nacionales en al menos tres países (Fisher, 1998:192). Las
ONGs bilaterales son inscritas en Costa Rica, pero nacen de un acuerdo de
cooperación entre Costa Rica y otro país. Cuadro 3.
Organizaciones que han apoyado el TRC Se
encontró también evidencia de varias organizaciones de voluntarios, tales
como Reto Juvenil Internacional, Raleigh Internacional y Estudiantes
Voluntarios Internacionales (ISV, por sus siglas en ingles) (Guereña y Calderón,
2005:41). Las personas que son enviadas por dichas organizaciones pueden ser
vistas en sí como turistas, que además llevan a cabo trabajo comunal, dentro
o fuera del proyecto turístico. La lista completa de organizaciones de
voluntarios ha quedado fuera de los alcances de esta investigación. COOPRENA
La
historia de COOPRENA está relacionada con la búsqueda de alternativas
económicas en el seno del movimiento cooperativo autogestionario. Cordero (2002:81) afirma que “en 1992 algunos miembros
dirigentes de la Comisión Permanente de Cooperativas de Autogestión (CPCA),
fueron advertidos por el IDA, en relación a la necesidad urgente de que se
realizaran actividades productivas sostenibles en algunas cooperativas de
autogestión. Estas cooperativas corrían el riesgo de que por intervención del
Instituto de Desarrollo Agrario, fueran parceladas y disueltas. Después de
analizar varias alternativas, dentro de las opciones que se visualizaron, se
planteó como una posibilidad que las cooperativas incursionaran a la
actividad ecoturística, actividad que - de paso - estaba empezando a tener
auge en el país”. Las cooperativas de autogestión se caracterizan
porque “los trabajadores que las integran dirigen todas las actividades de
las mismas y aportan directamente su fuerza de trabajo”. Las “unidades de
producción” están “bajo el régimen de propiedad social con carácter
indivisible” (Asamblea Legislativa de
la República de Costa Rica, 1982). COOPRENA surge a partir de la motivación de
dirigentes del movimiento cooperativo, como se desprende de la siguiente
cita: “A finales de noviembre del año 92 se montan en
un microbús y van pasando por cada una de las cooperativas enlistadas. Allí
van motivando a la gente realizan reuniones de motivación en cada una de las
cooperativas visitadas. Estas nombran representantes delegados que a su vez
se montan en el microbús, de manera que la asamblea rodante va en aumento a
medida que el viaje va llegando a su fin... La gira duró alrededor de una
semana al cabo de la cual… llegan a COOPEUNIORO donde van a realizar la
asamblea de fundación” (Cordero, 2002:7). Para una representante de COOPRENA, esta
organización es secundaria con respecto a las organizaciones que la componen:
“No somos un ente externo a las cooperativas, sino que somos el brazo
comercializador de sus ofertas turísticas” (Representante,
COOPRENA, 2005). Empezaron llamándole a la actividad agroecoturismo comunitario, pero el
discurso del agroturismo fue evolucionando hacia el del turismo rural “porque
a nivel mundial el concepto turismo rural era mucho más conocido. El turismo
rural te pone sobre una línea de producto ya conocida a nivel mundial que
tiene que ver con lo agrícola y con el trato personalizado al cliente”.
Además de esto, COOPRENA trabaja con organizaciones comunales, “ya sea
asociaciones de desarrollo, grupos de mujeres, cooperativas e incluso
fundaciones. No trabajamos con el microempresario a nivel local”, sino con
“organizaciones que por lo general tienen carencias económicas, y hacia eso dirigimos
la actividad turística. Que sirva como un elemento de combate a la pobreza,
de generación de empleo”. Esto se diferencia de “las fincas y estancias
ganaderas en Argentina, Uruguay, y Brasil, que son desarrolladas por una
empresa privada con mucho recurso” (Representante,
COOPRENA, 2005). En palabras de un representante de
COOPESILENCIO, “COOPRENA es un grupo de cooperativas rurales que se juntaron
y formaron una federación de cooperativas, y formaron una empresa que se
llama COOPRENA que está en San José. Ella es la encargada de buscar clientes
a nivel mundial, principalmente por medio de contactos con otras cooperativas
y organizaciones de este tipo, y los manda a las diferentes cooperativas que
se dedican al turismo rural en el país” (Representante,
COOPESILENCIO, 2006). El Cuadro 4 presenta la lista de organizaciones
afiliadas a COOPRENA. 11 de ellas tienen proyectos turísticos activos, 2
tienen proyectos en desarrollo y 4 tienen una función de apoyo dentro del
consorcio. Cuadro 4. Lista de organizaciones afiliadas a
COOPRENA
Fuente: Elaboración propia basada en la nómina de
afiliadas al 23 de marzo del 2007, suministrada por COOPRENA ACTUAR
El Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM)
se crea en la Cumbre de la Tierra en 1992. Desde 1993, el Programa de
Pequeñas Donaciones (PPD) del FNAM es ejecutado en Costa Rica por el Programa
de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) (Guereña y Calderón, 2005:8-9).
La idea de formar ACTUAR surge en una actividad organizada por el PPD: “En el año 2001 todas las organizaciones que
habían sido apoyadas por el PPD fueron convocadas en el Núcleo de Turismo del
INA en San José a una actividad de capacitación sobre Ecoturismo Comunitario.
Acudieron cerca de 30 representantes de otras tantas organizaciones en todo
el país, que hasta el momento apenas se conocían entre sí (Guereña y
Calderón, 2005:69). Los organizadores “se dieron cuenta de que ya tenían
veinte grupos en todo el país, financiados en este tema, y que tampoco
estaban dando los resultados que se esperaban. Ya habían varios grupos con
actividades y motivaciones similares para practicar el turismo rural, pero no
se conocían entre sí; tampoco se identificaban como un sector productivo”
(Representante, ACTUAR, 2005). “El
financiamiento estaba principalmente dirigido a infraestructura, con rubros
más bajos en el tema de capacitación y promoción”. Luego de esta actividad,
el PPD “amplía su apoyo financiero” (Representante, ACTUAR, 2007), incluyendo
además “un brazo de fortalecimiento. Estos grupos empiezan a través de este
proceso a conocerse. Era un espacio donde empiezan a darse cuenta de que
tienen las mismas necesidades y problemas, pero también las mismas
oportunidades y potencialidades” (Representante,
ACTUAR, 2005). “Fue un proceso que culminó con la conformación de la red en
el 2001, en el Primer Encuentro de Ecoturismo que se dio en el Colegio de
Ingenieros Agrónomos”. Antes de esta actividad, “varios grupos se visitaron
entre sí por su propia cuenta para conocer sus productos y planear la forma
en que presentarían sus productos a los clientes en dicha feria”
(Representante, ACTUAR, 2007). El Cuadro 5 enlista las 24 organizaciones que
pertenecen a ACTUAR en el momento de la redacción de este documento. Flujos alrededor de las
OABs
A.
Información
Para que miembros de comunidades rurales puedan
dedicarse al turismo, se requiere de información proveniente del exterior a
la comunidad. La información se puede clasificar en motivación, capacitación,
asistencia técnica y diagnósticos. Cuadro 5. Lista de organizaciones pertenecientes a la red
ACTUAR.
Fuente: Elaboración propia, con base en una lista
suministrada por ACTUAR. Motivación
Una encuesta realizada por la presente
investigación (N=36) refleja que el 86% de los proyectos turísticos
desarrollados por OBCs tuvieron una motivación primordialmente interna. Sin
embargo, Granovetter y Soong (1988:69) señalan que “en muchas decisiones
binarias, la escogencia de la persona depende en la composición del grupo que
ya ha tomado una u otra opción”. Esta dependencia puede involucrar el número
de personas en un grupo de referencia que ya han tomado una u otra decisión.
Para que el turismo comunitario se desarrolle, la motivación por parte de
personas externas a la comunidad puede ser necesaria. Esta motivación
involucra la ayuda de facilitadores, pero también parece incluir el
conocimiento de que personas en comunidades similares están comenzando a
practicar el turismo. Esto explica la excursión que se describe anteriormente
en la historia de COOPRENA, así como el papel que desempeñaron en el
desarrollo de ACTUAR tanto el PPD como las OBCs apoyadas por el mismo: “Antes de ACTUAR existió la Red de Talamanca,
de la cual 6 de sus 7 socios activos son socios de ACTUAR. La experiencia de
esta red local fue muy importante para gestar ACTUAR. Los procesos de
capacitación que se desarrollaron a través de las actividades de
fortalecimiento facilitadas por el PPD llevaron a la conformación de ACTUAR”.
Sin embargo, esto se dio “después de varias actividades donde los grupos
interactuaron y fueron conociendo sus productos” (Representante, ACTUAR,
2007). Capacitación
La capacitación se lleva a cabo para preparar a
miembros de comunidades rurales para dedicarse a la actividad turística, lo
cual presenta dificultades, ya que “para la gente campesina pasar de una
producción más artesanal a una de servicios es bien complejo, cuando ellos
mismos nunca en su vida han sido turistas” (Representante,
ACTUAR, 2005). Una parte de la capacitación es impartida por
las mismas OABs. Por ejemplo, COOPRENA reporta impartir cursos, seminarios y
talleres (COOPRENA, 2006). La capacitación es promovida por las OABs, pero
se lleva a cabo por diferentes organizaciones. En palabras de una
representante de ACTUAR: “Una parte de la capacitación la ofrecemos nosotros,
pero principalmente buscamos generar lazos con el INA, o con otros entes que
trabajen en ese tema para poder llevar la capacitación a los grupos” (Representante,
ACTUAR, 2005). Funcionarios del INA reportan coordinar con el PNUD y ACTUAR
para atender solicitudes de capacitación (Solano y Campos, 2006:7). Cuando la capacitación es impartida por el
Estado, los esfuerzos de las OABs se han encaminado hacia una mejor
adaptación de las políticas de formación técnica a las necesidades de los
grupos comunales. Las instituciones estatales han respondido mediante cambios
en su actuación: “Producto de la labor que el INA ha venido
desarrollando a través de los años, se diseñó el Programa de formación
‘Gestor administrativo en empresas de turismo rural’, el cual capacita en
diferentes áreas a personas participantes de empresas o iniciativas de
turismo rural, con el objetivo de fortalecer los conocimientos y la labor que
realizan”. Solano y Campos (2006:8). Entre los años 2001 y 2004, el PNUD
gestionó 30 talleres de capacitación e intercambio entre los grupos que
apoyaba (Guereña y Calderón, 2005:42-44). Los talleres pueden ser organizados por
combinaciones de organizaciones. Por ejemplo, el PPD organizó en mayo del
2004 un “Taller/Intercambio de Experiencias de Proyectos Turísticos a
Empresas Turismo Rural Comunitario”, para lo cual contó con el apoyo de la
Embajada Británica, ACTUAR y el INA (PPD, 2004:2). Las capacitaciones son a veces difíciles de
adaptar a la realidad de las comunidades: “Con el Núcleo de Turismo del Instituto
Nacional de Aprendizaje se propusieron talleres de capacitación conjuntos en
los que el PPD elaboraba el programa y priorizaba los temas y el INA aportaba
las instalaciones y los instructores especialistas. Sin embargo, en ocasiones
los instructores no estaban familiarizados con la realidad de los proyectos
de turismo rural comunitario, lo que planteó la necesidad de adaptar los
contenidos y las metodologías” (Guereña y Calderón, 2005:39). Asistencia técnica
El área de asistencia técnica de COOPRENA
incluye “visitas a ofertas u organizaciones que requieran apoyo técnico
específico, lo cual requiere de la preparación de una actividad a la medida”
(COOPRENA, 2006). En el caso de ACTUAR, la asistencia técnica se ha
concentrado en el paso de proyectos a empresas: “Ha habido casos muy exitosos, en donde uno ve
el gran avance en la gestión empresarial. Entonces hay que dar mucha
asistencia técnica, para ayudarlos a dar ese paso hacia el sector formal”.
“La capacitación y la asistencia técnica tiene el reto de que se adapte a las
necesidades del sector rural” (Representante,
ACTUAR, 2005). La organización que brinda la asistencia
técnica y quien la promueve no siempre es la misma. Guereña y Calderón
(2005:37) señalan acerca de los grupos financiados por el PPD: “Según las
necesidades identificadas, cada organización [comunal] recibió una asesoría
específica brindada por el mismo equipo de fortalecimiento o bien por
profesionales externos facilitados por el INA a través del PPD”. El donante puede dar dinero para pagar
asistencia técnica. Una representante de la Asociación Ecoturística Damas de
Chira (2006) reportó el pago a una arquitecta. También afirmó que “el donante
siempre da una parte para asistencia técnica. Por ejemplo, para este proyecto
nosotros necesitábamos recibir asistencia técnica y asesoramiento sobre un
proyecto de basura. Entonces pagamos al Yiski para que ellos nos vengan a dar
la capacitación”. Diagnósticos
En el 2002, el Instituto Costarricense de
Turismo realizó un estudio denominado “Diagnóstico situacional de las
empresas de turismo rural”. Se aplicaron 226 encuestas en 41 cantones del
país y se realizaron 119 entrevistas telefónicas, para un gran total de 345
encuestas. El objetivo general era “identificar y caracterizar la
problemática y las necesidades de capacitación específicas de las empresas
dedicadas al turismo rural en Costa Rica” (Solano y Campos, 2006:6). Los
resultados indicaron que las empresas de turismo rural ofrecen “una amplia
gama de servicios complementarios. Entre ellos destacan: hospedaje, servicio
de alimentos y bebidas, fincas orgánicas, pesca de trucha y tilapia, paseos a
caballo, área para acampar, tour acuático, tour[s] agroecoturísticos,
senderos, etc.”. Sin embargo, se encontraron vacíos en la comercialización de
los mismos (Solano y Campos, 2006:6-7). En el mismo año, el INA solicitó la asistencia
técnica a la Agencia Internacional de Cooperación Japonesa (JICA), quien
envió al experto Toru Watanabe durante 2 años. El resultado fue un
diagnóstico técnico de 58 proyectos de turismo rural a nivel nacional (Solano
y Campos, 2006:7; Watanabe, 2005). En el 2005, una consultoría para el ICT
financiada por el PNUD realizó un nuevo diagnóstico de la oferta de TRC, para
el cual visitaron 35 empresas de alojamiento rural (Guzmán, 2005:13). En el
mismo se recomienda brindar financiamiento, capacitación y asistencia técnica
para mejorar los servicios de hospedaje y las atracciones. Según dicho
estudio, “las actividades y tours relacionados con la agricultura y vivencia
campesina deberían de ser el punto fuerte de las empresas de TRC” (Guzmán,
2005: 35). Las mismas OBCs pueden tener diagnósticos
propios. Un representante de ADESSARU (2006) reporta tener un plan
estratégico para el desarrollo sostenible de la cuenca, donde el TRC es un
programa dentro del mismo. B.
Formalización
En este apartado se contemplan dos tipos de
formalización: La legalización se
refiere al cumplimiento de requisitos legales, mientras que la estandarización se refiere a
cumplimiento de normas reconocidas en el mercado. Legalización
En el caso de COOPRENA, cuando sus promotores
organizan la asamblea fundacional, su propósito era transformarse ellos
mismos en un centro de red, esto es, en un grupo institucionalizado de
actores que tiene conexiones formales con miembros en cada una de las
cooperativas, así como con organizaciones de diversa índole. A pesar de que
es en 1992 que el CPCA comenzó a organizar la red, no es sino es hasta
después que inicia operaciones formalmente: “La CPCA coordinó varias sesiones de análisis
sobre cómo implementar la actividad ecoturística, visualizando la creación de
un Consorcio de Turismo, el cual se dedicaría a la promoción de paquetes con
el fin de atraer turistas nacionales. Después de varios intentos para crear
este consorcio, en 1994, se dio inicio al trabajo en el marco del Consorcio
COOPRENA, con la participación de cinco cooperativas de trabajo asociado”
(Solano, 2003:42). A partir de esto COOPRENA establece contacto
con organizaciones de distintos tipos: “Es importante destacar las alianzas que
COOPRENA ha realizado con entes como el Instituto Costarricense de Turismo
(ICT), las cámaras de turismo, el Instituto de Fomento Cooperativo
(INFOCOOP), diferentes agencias de viajes, tour operadoras, PPD-PNUD y entes
de cooperación. Estos han sido apoyos fundamentales para el crecimiento,
proyección y consolidación de sus ofertas de turismo rural comunitario”
(Solano 2003:44). Al igual que en el caso de COOPRENA, la
formalización de ACTUAR, tomó varios años: “Estuvo informalmente del 2001 hasta noviembre
del 2003, que es cuando ya se tiene la personería jurídica, se tienen algunos
fondos, se contrata la dirección ejecutiva, y ya empezamos con un proyecto
más en forma. Antes de esto había una junta directiva con representantes
regionales que se venían reuniendo, digamos, una vez cada tres meses” (Representante,
ACTUAR, 2005). En palabras de un representante de ADESSARU
(2006): “Desde un inicio nosotros planteamos la necesidad de crear una
organización nacional entre las organizaciones que estaba apoyando el
Programa de Pequeñas Donaciones. Donde esta organización motivara,
incentivara, capacitara, trabajara en el tema del turismo rural”. En el caso de COOPRENA, la legalización se hizo
mediante el uso de la figura del consorcio (Cordero 2002:7), mientras que en el
caso de ACTUAR, se hizo mediante una asociación: “A finales del 2002, ACTUAR celebró su Asamblea
General con el fin de elegir una Junta Directiva”. En la misma se “define
como prioritario… la formalización de la organización”, con en fin de poder
“responder a las necesidades y metas proyectadas en el plan estratégico. Es
así como durante los días 3-4 y 5 de diciembre, se lleva a cabo la
formalización de ACTUAR y se constituye en Asociación bajo la ley 218 de
Asociaciones”. “A partir del 2003, ACTUAR instala sus oficinas y la Junta
Directiva y otros miembros de ACTUAR seleccionan la Dirección Ejecutiva”
(ACTUAR, 2006). En el 2006, el PPD llevó a cabo un taller para
facilitar el proceso de formalización de las OBCs. La
formalización implica facturas timbradas, patente comercial, póliza de
riesgos, y la declaratoria turística del ICT. “Hasta
ahora la mayoría de las iniciativas de turismo rural comunitario están en el
sector informal”. (Representante, ACTUAR, 2006). Sin embargo, el ICT “no
puede apoyar en comercialización al sector de TRC como tal, si no están
formalmente inscritos en del ICT” (Representante, PPD, 2007). En palabras de
una representante del ICT (2007), “si los proyectos no tienen declaratoria
turística, el ICT no puede promocionarlos. Estandarización
Estandarización se refiere a ajustarse a una
norma común que sea reconocida por personas exteriores a la comunidad.
Guereña y Calderón (2005:40) relatan que el primer esfuerzo por vincular la
oferta de las OBCs apoyadas por el PPD con el sector privado fue la
convocatoria a un grupo focal. En el mismo “los operadores señalaron que si
bien la oferta turística resultaba atractiva, aún no estaba preparada para el
mercado, pues no se contaba con productos turísticos bien definidos, tarifas
estructuradas, seguros, guías locales bien cualificados y el cuestionamiento
más importante: estándares de calidad”. COOPRENA editó en el 2002 el “Manual de
Criterios y Estándares para el Agroecoturismo Comunitario en Costa Rica”
(COOPRENA, 2002). Por otro lado, en el 2004 se afirmaba sobre los proyectos
apoyados por el PPD: “Los estándares de calidad se han venido aplicando a 10
grupos meta, con el fin de contar con un grupo de proyectos que a corto o
mediano plazo sean susceptibles de graduar y en el mediano plazo se pretende
aplicar a todos los proyectos” (PPD, 2004:18). Una representante de Alianza para Bosques
(2006) afirma que no tienen un programa de certificación en turismo. “En este
momento estamos trabajando en Costa Rica para que las empresas implementen
planes de buenas practicas en turismo sostenible que les permita, si ellos
quieren, obtener el Certificado de Sostenibilidad Turística, que es el del
ICT”. Un representante de ABIPA (2006) reporta que
sus estándares de calidad han sido controlados por parte de Alianza para
Bosques y COOPRENA. “Tienen unos estándares de calidad, y ellos hacen
evaluaciones al turista para estar viendo en qué está fallando el hotel”. Chira igualmente reporta apoyo en este sentido
por parte de Alianza para Bosques: “Ellos han estado monitoreando o evaluando
los proyectos. Ellos hacen un diagnostico, trabajamos de acuerdo al mismo, y
a los seis meses vuelven. Vinieron a principios de este año, hicieron otro
diagnostico, y vieron que muchas cosas las habíamos mejorado. Debido a eso, nos
llamaron para decirnos que nos van a dar un seguimiento, económicamente y
todo, para poder obtener una declaratoria turística a futuro, incluyendo cómo
poder tramitar permisos de funcionamiento y patentes”
(Representante, Asociación Ecoturística Damas de Chira, 2006). El ICT ha realizado un diagnostico de los
proyectos de TRC, de acuerdo con el “Manual de Categorización Hotelera de
Costa Rica”. A cada establecimiento de hospedaje se le asigna entre una y
cinco estrellas (Guzmán, 2005:14). Se analizaron 35
empresas, de las cuales El 79 % no alcanzaron “el mínimo de calidad
establecido para operar competitivamente” (Guzmán, 2005:32). Dicho
estudio además encontró que la oferta del TRC tiene precios altos con
respecto a su calidad (Guzmán, 2005:22). C.
Recursos materiales
Una vez que una red ha sido establecida,
recursos materiales pueden ser canalizados desde donantes internacionales a
las OABs y a las OBCs. Los recursos pueden venir en forma de donaciones tanto
en efectivo como de materiales, así como préstamos. Hay dos temas principales
por los cuales se solicita financiamiento para el turismo rural comunitario:
la superación de la pobreza, y la conservación ambiental. Donaciones
Hay tres tipos de donaciones en efectivo al
TRC: apoyo al Estado, apoyo a organizaciones de segundo nivel, y apoyo a
organizaciones de base.
Fundecooperación (2006:13) afirma haber financiado 43 proyectos “a
poseedores de terrenos con potencial turístico, a propietarios de ofertas
turísticas en operación, a fundaciones, organizaciones locales nacionales o
internacionales, y a gobiernos locales”. “Aunque muchos proyectos tienen como
elemento principal la construcción de planta turística, siempre van
acompañados de capacitación y de un componente de gestión” (Fundecooperación,
2006:30). Con la excepción de un proyecto en contra del turismo sexual,
“todos los proyectos apoyados por nosotros buscan fortalecer las capacidades
de las y los empresarios turísticos” (Representante, Fundecooperación, 2007). En cuanto a donaciones al Estado, un ejemplo es
el caso del “Proyecto de Turismo Rural (TRC) como Instrumento de Desarrollo
Local”, gestionado por el PNUD y el ICT. El proyecto es administrado y
desarrollado por consultores externos, por lo que el dinero no entra a las
arcas del Estado (PNUD-ICT, s.f.). COOPRENA ha recibido apoyo del Fondo de Canje
de Deuda Costa Rica-Canadá; Fundecooperación (con recursos provenientes del
Convenio Costa Rica-Holanda); el Centro Cooperativo Sueco, e INFOCOOP
(Solano, 2003:45). Se tiene evidencia de dos proyectos financiados por
Fundecooperación y ejecutados por COOPRENA, llamados “Fortalecimiento de una
estructura administrativa operativa de mercadeo, comercialización y
fortalecimiento de turismo comunitario en el país”, “Desarrollo del Turismo
Social en Costa Rica -uniendo la oferta con la demanda”, aprobados en los
años 2000 y 2003 respectivamente (Fundecooperación, 2006: 33-34). Más
recientemente, COOPRENA ha recibido financiamiento no reembolsable del Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) a cambio de una serie de compromisos que
incluye ampliar su base de organizaciones con 10 nuevos asociados. El mismo
igualmente evidencia una contraparte de financiamiento estatal, por parte de
INFOCOOP (BID, 2006:1-2). En el 2005, ACTUAR recibió una donación como
parte de un convenio con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) (Lara,
2005). También es el caso de tres proyectos del PPD (COS/03/14, COS/04/48
COS/04/13) entre los años 2003 y 2007 y del PPD, cuyo destinatario es ACTUAR
(PPD, 2007). El financiamiento también puede estar donado a
nombre de organizaciones de consultores. Tal es el caso del Proyecto
COS/02/11 a nombre de Savia Consultoras, denominado “Promoción de los
proyectos ecoturísticos del PPD mediante la publicación de una Guía de
Turismo Comunitario”, entre mayo del 2002 y diciembre del 2003 (PPD, 2007). Finalmente, el financiamiento puede estar a
nombre de las OBCs. Antes de que ACTUAR comenzara a operar, el
PPD ya canalizaba recursos para el turismo. “Se pensaba que con financiarles
la infraestructura para las cabañas iba a ser suficiente para que la gente
llegara” (Representante, ACTUAR, 2005). Un total de 47 OBCs han recibido
apoyo para proyectos turísticos por parte del PPD (Guereña y Calderón,
2005:212-223). En el año fiscal 2004-2005, Rainforest Alliance
realizó donaciones a cuatro OBCs miembros de ACTUAR (Casa Calateas,
Asociación Kekoldi, ASOPROVA y Damas de Isla de Chira), al Albergue
Heliconias (miembro de COOPRENA) y a la Asociación de Productores
Silvo-Agropecuarios y Manejo Ambiental (APROSAMA) (Cantero, 2005, Rainforest
Alliance, 2006). Las
organizaciones afiliadas a COOPRENA igualmente han recibido directamente
apoyo económico de diferentes organizaciones (Solano, 2003:45). Algunas donaciones llegan a los grupos en forma
de materiales. Por ejemplo, una representante de Stribawpa reporta haber
recibido del PPD donaciones en forma de infraestructura, botes, paneles
solares, celular, motor fuera de borda, camas, puertas y colchas
(Representante, Stribawpa, 2006). Para una
representante de ACTUAR (2006), la meta es que la organización como operadora
turística sea autosostenible. “Lo que sí vemos es que siempre vamos a tener
que seguir gestionando recursos para capacitaciones, que son muy caras, ya
sea con el INA o con otros entes donantes, ya que la capacitación, las
publicaciones, los talleres y las consultorías, todo eso es carísimo”. Préstamos
En la
práctica del TRC, los préstamos no son tan comunes como las donaciones. Una
representante de COOPEUVITA reporta haber recibido préstamos de un banco
estatal, y contar con una “alianza estratégica con una cooperativa de ahorro
y crédito, donde ellos ponen un capital igual al valor del activo”
(Representante, COOPEUVITA, 2006). Un representante de COOPESILENCIO (2006)
reporta un préstamo de la Fundación Costa Rica-Canadá. Un representante de
ABIPA (2006) reporta haber recibido un préstamo del Banco Nacional. Aportes
por participación
Los aportes por
participación incluyen aportes de capital, los cuales se refieren a pagos que
realizan para pertenecer a una OAB: “Como es un consorcio, COOPEUVITA paga a
COOPRENA aportes de capital social” (Representante, COOPEUVITA, 2006). Un
representante de COOPESILENCIO (2006) mencionó “una cuota de participación”
por pertenecer a COOPRENA.
Igualmente puede haber aportes por
participación en eventos. Por ejemplo, en el año 2002 “los socios del PPD
participaron por primera vez en EXPOTUR”, para lo
cual “los
grupos aportaron una cuota de 200$, asistieron a los talleres de preparación,
contribuyeron con elementos para la decoración y elaboraron sus respectivos
materiales de promoción”. Sin embargo, el PPD “cubrió un alto porcentaje de
la inversión” (Guereña y Calderón, 2005:160-161). D. Mercadeo
Agencia turística
En 1997 se crea Simbiosis Tours (Cordero
2002:83), un “operador propiedad de COOPRENA y sus afiliados. Es un ente
especializado en turismo rural comunitario cuya misión es promover ofertas en
todo el país, no solo de las asociaciones afiliadas a COOPRENA” (Solano,
2003:44). Una representante de COOPRENA (2005) describe de la siguiente
manera el funcionamiento de Simbiosis Tours: “Nosotros lo que hacemos es vender paquetes o
programas de diferentes giras, tanto a turismo nacional como a turismo
extranjero. 60-70% de los paquetes nuestros tienen ofertas de turismo rural
comunitario. Siempre tenemos que echar mano de otras empresas, por lo menos
en puntos donde no hay oferta de turismo comunitario, como Tortuguero que es
un destino muy buscado. Entonces ahí tenemos que buscar otro tipo de hoteles.
Pero siempre hemos cuidado que sean hoteles con el certificado de
sostenibilidad turística o que sean hoteles que sabemos que tienen algún
nivel de buenas prácticas en turismo sostenible. No utilizamos hoteles que
sabemos que están dañando el ambiente. Siempre tratamos de buscar productos
que sean un poco más acordes con la oferta nuestra, y si no es comunitario,
entonces que se acerque un poco más a lo comunitario”. ACTUAR igualmente funciona como una agencia
turística: “Somos un tour operador especializado en turismo rural comunitario
que se llama ACTUAR-Aventuras Rurales. Actualmente ACTUAR tiene un flujo de
turistas de un promedio de 50 pasajeros al mes” (Representante, ACTUAR,
2007). Las OBCs también han establecido contacto directo con otras agencias.
Las entrevistas a OBCs revelaron que sus proyectos tienen entre 5 y 40
conexiones con agencias o intermediarios turísticos. Tanto ACTUAR como COOPRENA han recibido apoyo
para sus labores de agencia turística por parte de Alianza para Bosques. La
labor en turismo sostenible de dicha organización está centrada en tres
grandes áreas: “A nivel de cada país, lo que hacemos es fortalecer oferta, a
través de capacitación y asistencia técnica. A nivel regional, que significa
América Latina, lideramos una red de certificación de turismo sostenible de
las Américas. Y a nivel internacional, lo que hacemos es mercadear y
comunicar”. La parte de mercadeo incluye el llevar representantes de
touroperadores y de prensa a los proyectos de TRC (llamados “fam trips” y “press
trips”, respectivamente). También incluye organizar la participación en
ferias nacionales e internacionales de turismo” (Representante, Alianza para
Bosques, 2006). Ferias turísticas
En diciembre de 2001 hubo una incipiente feria
turística para los grupos apoyados por el PPD con proyectos turísticos,
denominada “Feria de Ecoturismo Comunitario” (PNUD, 2001:3). “La Feria no
estuvo abierta al público en general, ni se realizó una invitación masiva a
otras organizaciones e instituciones”, debido a que la mayoría de los
proyectos estaban terminando de construir su infraestructura o recibiendo
capacitación para brindar los servicios ecoturísticos (PNUD, 2001:13-14).
Luego de esta actividad inicial, ha habido 5 ferias de TRC, cuyas
características se presentan en el Cuadro 6. Además, en el 2002 los socios del PPD
participaron en FERTUR, dirigida al mercado nacional, y en EXPOTUR, la feria
internacional de turismo que se lleva a cabo en Costa Rica. La participación
en dichas ferias se dio bajo la “Alianza Costarricense por el Turismo
Alternativo Rural”, hoy llamada ACTUAR (Guereña y Calderón, 2005:160). Parte
de los costos para participar en estas ferias es cubierto por las
organizaciones comunales, y otra parte por organizaciones de apoyo. Cuadro 6. Ferias de turismo comunitario en
Costa Rica.
Fuente: Elaboración propia
basado en Guereña y Calderón (2005:164). Guías
turísticas
La primera Guía de TRC fue
editada en el 2002 por el PNUD y COOPRENA, con el apoyo de CONACOOP,
Fundecooperación, INFOCOOP, Corredor Biológico Mesoamericano y el ICT (PNUD-COOPRENA.
2002:3). En el 2003, COOPRENA y el
PNUD editaron una segunda Guía de Turismo Rural Comunitario, la cual presenta
46 iniciativas, entre las cuales hay asociaciones o comités locales
ambientales o de desarrollo sostenible (48%); organizaciones de pequeños
productores (7%), grupos de mujeres (7%), así como cooperativas y fundaciones
(12%) (PNUD, 2003; Merino y Sol, 2005:33). Una representante de ACTUAR
señaló que a partir de la guía “empieza a generarse una identidad, un
discurso de qué es turismo rural, porque antes unos se llamaban ecoturismo,
otros decían que hacían agroecoturismo” (Representante,
ACTUAR, 2005). E. Política
La política se refiere a la
intervención en asuntos públicos. Para efectos de esta investigación, las
labores relacionadas con la política se clasifican en política estatal,
legislación, incidencia y coaliciones. Política
estatal
La
política estatal se refiere a la labor de instituciones estatales. Las
instituciones que tienen programas de largo plazo para el apoyo al TRC son el ICT, el INA, el MAG e
INFOCOOP. El Estado
ha organizado la política de turismo en torno a tres segmentos de mercado: 1)
ecoturismo, 2) aventura, y 3) sol y playa (ICT, 2006:103). Sin embargo,
también trata de diversificar la oferta más allá de sus tres principales
macroproductos (ICT, 2006:103). El ICT se ha planteado el objetivo de
impulsar la participación de medianas y pequeñas empresas que se dirijan a
nuevos segmentos y nichos específicos de mercado (ICT, 2006:120). En el Plan
de Desarrollo Turístico, el TRC aparece como un complemento a los tres
macroproductos principales junto con el turismo rural, salud y convenciones
(ICT, 2006:120). No se encontró evidencia de ningún documento del ICT en el
cual conste que el TRC es el cuarto macroproducto. Sin embargo, hay que
reconocer un creciente apoyo del ICT al TRC, como por ejemplo el apoyo
económico que brindó para la última Feria de TRC (Representante, ACTUAR,
2006; Representante PPD, 2007) y la preponderancia del tema en la pagina de
Internet del ICT (2007). Guereña y
Calderón (2006:40) narran una “alianza estratégica” entre el PPD, COOPRENA y
el departamento de promoción del ICT, con el fin de coordinar el lanzamiento
de la Guía de Turismo Rural Comunitario, la participación en la Feria de
EXPOTUR y FERTUR, el apoyo del ICT para feria anual de TRC, y la inclusión en
publicaciones en la prensa. En mayo
de 2005, el Núcleo de Turismo del INA llevó a cabo un seminario denominado
“Labor de las instituciones públicas y organizaciones privadas en el desarrollo
del turismo rural: una nueva alternativa”. Participaron representantes de la
Escuela Centroamericana de Ganadería (ECAG), el Ministerio de Ambiente y
Energía (MINAE), el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el Instituto
de Fomento Cooperativo (INFOCOOP), la Universidad de Costa Rica (UCR), el
Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR), COOPRENA, la Universidad Nacional
(UNA), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), ACTUAR y
Cultourica. “Como resultado de este seminario se logró conformar una Comisión
de turismo rural, coordinada por el Núcleo de Turismo del INA e integrada por
las instituciones públicas y las organizaciones privadas anteriormente
citadas, con miras a establecer una comunicación efectiva entre todas las personas
relacionadas con el turismo rural (Solano y Campos, 2006:7). Normas Jurídicas
En este
apartado se describen los cambios en las normas jurídicas del Estado costarricense relacionadas con el TRC, así
como los esfuerzos destinados a dichos cambios. En el 2003 se presentó un
proyecto de ley ante la Asamblea Legislativa denominado “Ley para Promover el
Turismo Nacional y Rural Comunitario”, que planteaba el traslado de ciertos
feriados al día viernes (Asamblea Legislativa de la República de Costa Rica,
2003:3). En el
2004, la Comisión Especial de Turismo agregó al proyecto de ley el siguiente
artículo: “El
Instituto Costarricense de Turismo promoverá la oferta del Turismo Rural
Comunitario, para los fines de semana que en esta ley se establecen”
(Asamblea Legislativa de la República de Costa Rica, 2004:9). Sin
embargo, la ley finalmente quedó con un texto más laxo: “El Instituto Costarricense de Turismo podrá
promover la oferta del turismo rural comunitario, para los fines de semana
ampliados a tenor de esta Ley” (Asamblea Legislativa de la República de Costa
Rica, 2005:1). Sin
embargo, en el 2007 el Presidente de la República y los ministros de
Presidencia y Turismo emiten un decreto mediante el cual se declara de
interés público el turismo rural comunitario. Además, se autoriza a las
instituciones del Estado para “colaborar en el desarrollo de esta actividad,
integrando en sus planes operativos la misma y destinando los recursos
necesarios de acuerdo con sus posibilidades presupuestarias y normativa legal
correspondiente”, y en especial se menciona la responsabilidad del ICT (La
Gaceta, 24 enero 2007:9). Una representante de ACTUAR (2006) mencionó al
respecto: “Todavía
lo mantienen como una política de gobierno, no como política estatal Ya
política estatal sería el proyecto de ley, pero bueno, por lo menos por estos
cuatro años que esté justificado ante el gobierno. Ya tenemos mucho más campo
de acción para gestionar con todas las instituciones”. Coaliciones
En el 2004, se estableció
una coalición llamada “Alianza para el Turismo Rural Comunitario” (Merino y
Sol, 2005:33), integrada por la Mesa Nacional Campesina, COOPRENA y ACTUAR,
con el apoyo de ACEPESA y el PPD (Guereña y Calderón, 2005:17). En palabras
de una representante de ACTUAR: “ACTUAR se unió con otras
organizaciones, como la Mesa Campesina y COOPRENA, que trabajan también con
el tema del turismo rural. Y con ellos hemos formado esta alianza donde ya
empezamos a asumir más directamente las políticas del Estado, con el MINAE,
el ICT, el MAG, el INA, para ir logrando posicionar el tema en la agenda
política nacional” (Representante, ACTUAR, 2005). Estos resultados corroboran
los de Yanacopoulos (2005:93), quien examinó a las ONGs como organizaciones
estratégicas que forman coaliciones para influenciar a otros actores. Incidencia política
La incidencia política se
refiere a la influencia externa en las labores de las instituciones
estatales. Según Solano (2003:45), uno de los principales retos de COOPRENA
es una “mayor incidencia en política pública en materia de beneficio a la
promoción, capacitación y certificación del turismo rural comunitario”. En
palabras de una representante de ACTUAR: “Las políticas a nivel
nacional están dirigidas a incentivar las grandes inversiones. Muy poca
política promueve la microempresa turística en el país. Esto se refleja en
las políticas desde el ICT hasta las del INA” (Representante, ACTUAR, 2005). Por medio de la Alianza, se
ha buscado influenciar la política estatal, como por ejemplo durante la llamada
“Emboscada de Ministros”: “La Alianza se conformó como
un espacio de negociación política, y una de las acciones de mayor impacto
fue la llamada “Emboscada de Ministros”, en la cual se convocó a los jerarcas
de Turismo, Ambiente, Agricultura y Trabajo” (Guereña y Calderón, 2005:70). Conclusiones
Este estudio se ha enfocado
en dos OABs que han desarrollado el Turismo Rural Comunitario en Costa Rica.
La historia de COOPRENA está relacionada con la búsqueda de alternativas económicas
en el seno del movimiento cooperativo, mientras que la historia de ACTUAR
está relacionada con los Proyectos Integrados de Conservación y Desarrollo
que emanaron del movimiento ambientalista fruto de la Cumbre de Río en 1992.
A pesar de que se encontró que tienen un trasfondo histórico diferente,
trabajan de manera similar. Esta investigación ha
demostrado la importancia de las redes de apoyo a los proyectos de turismo
comunitario. El adaptarse a los cambios en las fuentes de financiamiento, así
como la colaboración entre organizaciones ha sido vital para las
organizaciones de apoyo a las bases (OABs) y las organizaciones de base
comunal (OBCs) estudiadas. Las OABs fungen como puentes en las redes sociales, ya que conectan a las OBCs con
partes del sistema social que de otra manera no se hubieran conectado, o lo
hacen de una manera más eficiente. Estas partes del sistema social se pueden
clasificar en: organizaciones de apoyo a las bases (OABs), instituciones
estatales tanto nacionales como de otros países, organizaciones
internacionales, ONGs nacionales, bilaterales e internacionales, así como
empresas privadas. Los resultados sugieren que las
OABs y las OBCs que se han mantenido activas tienen contacto con diferentes
tipos de organizaciones, con las cuales intercambian información y recursos
materiales, a la vez que llevan a cabo labores de formalización, mercadeo y
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[*] La investigación ha sido realizada con
el apoyo de la “Beca Taiwanesa” del Gobierno de la República de China (Taiwán).
[†]
Candidato a Doctor en Planeamiento Rural, Universidad Nacional de Pingtung de
Ciencia y Tecnología, Taiwán. Investigador, Programa de Estudios Sociales de la Ciencia la Técnica y
el Medio Ambiente, Centro de Investigaciones Geofísicas, Universidad de Costa
Rica.