Centro para el Desarrollo de la Familia

Lic. Roberto Chacón Zúñiga

Apartado postal: 737-2100, Goicoechea – San José

 

 

Adolescencia y Juventud:

El desafío de la integración

 

I. La adolescencia representa un período de tensiones particulares producto de:

 

1-                 Ajustes o cambios fisiológicos, como: aumentos en las hormonas sexuales y  los cambios en la estructura y  la función del cuerpo.

2-                 Numerosas demandas de tipo cultural como: independencia, ajustes heterosexuales, preparación vocacional, además del desarrollo de una filosofía fundamental y normativa de la vida, entre otras.

 

II. La adolescencia - juventud representa también un periodo de transición, una etapa del ciclo de crecimiento que marca el final de la niñez y prenuncia la adultez, donde su principal característica es la crisis entre los adolescentes o jóvenes y una sociedad adultocéntrica que “impone” sus normas de conducta:

 

III. Los primeros conflictos se manifiestan en relación con aspectos cotidianos al interior de la familia:  la forma de vestir, la forma de pensar de los padres, sus rutinas o costumbres (cuidado de la ropa y la habitación, los horarios, las salidas y otras)

 

IV. Los conflictos tardíos se manifiestan a medida que se va ampliando la comprensión del entorno social y cultural del joven, en relación con temas más esenciales o profundos como por ejemplo: las ideologías políticas, la religiosidad, el concepto de familia y matrimonio, entre otros.

 

V. Este período de crisis, es a lo que se le llama “rebeldía” y como tal podrá ser realmente positivo, si es entendido como un esfuerzo de síntesis que permita la integración del joven con el resto del tejido social, para ello se requiere que: la creciente emancipación de la familia se vea como un hecho natural y necesario, que se favorezca la creciente sintonía con sus coetáneos (jóvenes de su misma edad) y que se promueva el diálogo con los adultos, posibilitándose así  su  inserción final en la comunidad.

 

VI: Para todo lo anterior es necesario prever un ambiente favorable en el que, antes de cualquier otra cosa, se aprendan los sentimientos, los valores, los ideales, las actitudes y los hábitos de significación ético social.  Esta es una responsabilidad que corresponde primero a la familia, después a la iglesia y finalmente a la escuela.

 

VII. De esta forma, el proceso deberá conducir a la formación de grupos sociales como: clubes, equipos, fraternidades, organizaciones juveniles y otros similares, cuya función específica será favorecer el proceso de socialización.

 

VIII. Con su  participación activa en estos grupos, los adolescentes pueden adquirir muchos de los conceptos fundamentales y de los procedimientos que están en la base de una próspera vida social y espiritual.

 

 

 

Pautas para resolver los conflictos familiares

 

Lic. Roberto Chacón Zúñiga

 

La resolución de un conflicto, independientemente de su naturaleza, consiste en escoger la mejor forma de despejarlo, para tal fin se han propuesto en la teoría social una vasta diversidad de métodos o técnicas, de las cuales consideramos como más apropiadas para la resolución de los conflictos familiares las siguientes:

 

1-     Aceptar el conflicto: usualmente las personas se niegan a aceptar que en su vida, en su matrimonio o en su familia existe un conflicto.

2-     Iniciar una negociación: la negociación es un acto social destinado a generar viabilidad, mediante acuerdos verdaderos y aceptados entre los actores sociales, los cuales tienen intereses, poder y recursos para enfrentar las situaciones, en un ambiente dominado por la corresponsabilidad y la ecuanimidad.

3-     Elegir un lugar y el momento adecuado: los asuntos deben tratarse en privado siempre que sea posible, o bien en presencia de un consejero experimentado, pero sin las alteraciones de los lugares públicos.

4-     Poner los temas “sobre la mesa”: esto es señalar en forma concreta cada problema y separar las causas del conflicto, esto requiere que se distingan los tres niveles de un problema:

4.1- El problema externo, aquello con lo que se esta o no de acuerdo.

4.2- Las motivaciones no percibidas, la razón por la que se esta o no de acuerdo.

4.3- Las convicciones subyacentes, lo que se cree acerca de Dios, de uno mismo y de las circunstancias que se enfrentan.

5-  Buscar la solución adecuada a cada una de las causas:

5.1- Esto requiere preparación: orar y meditar en forma individual.

5.2- Mirar ambos lados del asunto, la clave para una buena colaboración es considerar las inquietudes, los temores y la información de ambas partes. Se debe recordar que lo importante es la persona y no el problema, el verdadero problema no es el desacuerdo, sino la forma en que se discute.

5.3- Mantener la perspectiva correcta de las cosas, cuando la gente se encuentra alterada por algún asunto, tiende a exagerar y a “ahogarse en un vaso de agua”, esto aumenta la ansiedad y desde luego provoca que el problema parezca más grande

6-     Iniciar un proceso de reconstrucción de la relación: la idea fundamental es que en la negociación todos ganen y restablezcan la armonía en el hogar.

 

 

 

 

Los diez bloques constructivos de un buen matrimonio

 

 

Bloque constructivo 1: Compromiso para toda la vida.

El hombre y la mujer, deben comprometerse con el matrimonio para toda la vida.

 

Bloque constructivo 2: Identidad compartida.

El marido y la mujer deben verse como uno.

 

Bloque constructivo 3: Fidelidad absoluta.

El matrimonio demanda una fidelidad total por parte de ambos cónyuges.

 

Bloque constructivo 4: Papeles bien definidos.

Cada quién debe asumir el papel que Dios le señala en la Biblia.

 

Bloque constructivo 5: Amor sin reservas.

El marido y la mujer deben amarse sin reservas, con un amor que los lleve a respetarse, honrarse, estimarse y a considerar el bienestar del otro, antes que el propio.

 

Bloque constructivo 6: Sometimiento mutuo.

El matrimonio es tomar y dar, no sólo tomar, la base es el sometimiento a Cristo.

 

Bloque constructivo 7: Plenitud sexual.

El marido y la mujer deben procurar la realización sexual del uno en el otro.

 

Bloque constructivo 8: Comunicación abierta.

Deben derribarse todas las barreras que entorpecen la comunicación.

 

Bloque constructivo 9: Tierno respeto.

Los cónyuges deben ser benignos, misericordiosos y perdonarse el uno al otro.

 

Bloque constructivo 10: Compañerismo espiritual.

El matrimonio finalmente es una peregrinación espiritual, en la que se anda de la mano como hijos de Dios, hacia la eternidad donde espera el Padre celestial.

 

______________________

Nota: Tomado de ¿Qué hará funcionar bien mi matrimonio? RBC Ministries. Serie Discovery.

 

 

 

El Amor:

La esencia del Hogar

 

Introducción

 

Si en algún lugar debe existir el amor, este es en nuestros hogares. Después de la Salvación y de una debida relación con Dios, no hay necesidad más grande en el mundo de hoy en día, que la de hogares en los cuales reine el amor.

 

 

1. Necesitamos amarnos unos a otros en el hogar

 

A)    Lo enseña el Antiguo Testamento (Proverbios 15:17).

 

B)  Lo enseña el Nuevo Testamento (Colosenses 3:19, Efesios 5:33; 6: 1-3).

 

 

2. ¿Qué significa amarse unos a otros en el hogar?

 

A)    Significa procurar lo mejor para el ser amado (amor ágape).

 

B)     Significa suplir las necesidades que Dios aprueba (Gálatas 5:13).

1, Necesidades materiales.

2. Necesidades emocionales.

3. Necesidades espirituales.

 

C)    Significa suplir también las necesidades especiales de cada miembro de la familia.

1.      Las necesidades del Padre (Efesios 5:22-23).

2.      Las necesidades de la Madre (I Pedro 3:7).

3.      Las necesidades de los Hijos (Efesios 6:4).

4.      Las necesidades individuales de cada miembro.

 

D)    Significa desarrollar tres actitudes

1.      Debemos hacernos sensibles a las necesidades de los miembros de nuestra familia (Efesios 5:28).

2.      Debemos estar atentos al hecho de que las necesidades cambian.

3.      Debemos estar dispuestos a invertir tiempo para estar juntos.

 

 

Conclusión

 

El amor le pone la esencia al hogar. Sí tenemos un hogar con pocas posesiones materiales, pero es un hogar que está lleno de amor, somos realmente ricos. Pero sí vivimos en una mansión en la que no hay amor, somos realmente pobres.

 

Nota: Tomado de:  David Roper. La esencia del hogar, Revista La Verdad para Hoy, Tomo 6, nº 8.

 

 

El noviazgo

¿Cómo se inicia una familia?

 

Lic. Roberto Chacón Zúñiga.

 

 

1-     La etapa del galanteo

 

Esta etapa de la vida comienza en la pubertad, y se le considera como una transición entre la vida del joven en el seno del hogar paterno/materno y la vida del adulto que constituye su propia familia.

 

Las conductas más importantes en esta etapa son:

 

1.1.           El deseo de reafirmar la personalidad.

 

En las muchachas hay manifestaciones de exagerada feminidad y en los muchachos la necesidad de afirmar su virilidad, con el deseo de atraer a las personas del sexo contrario, haciendo uso de  todo su encanto.

 

1.2.           La relajación moral.

 

Se manifiesta la necesidad de prescindir de todo aquellos contenidos morales enseñados por sus padres y otras figuras adultas. Es muy importante aquí la forma en que se los han enseñado, con el fin de que no se traspasen las barreras éticas más allá de lo que tengan que arrepentirse en el futuro.

 

Esto por la razón de que las relaciones sexuales llevadas a las últimas consecuencias, exige la madurez de la pareja. Esta madurez es necesaria porque el sexo es comunicación, la más íntima que existe, y para que esta comunicación se realice, debe hacerse dentro de la legalidad ética que instituye la Biblia o sea dentro del matrimonio.

 

1.3.           El predominio de la fantasía.

 

Se fantasea en relación con imágenes sobre contacto sexual y situaciones emocionales, se busca la identidad con modelos estereotipados de hombres y mujeres (cantantes, actores, actrices, y otros personajes públicos).

 

 

2.         La etapa de la selección de la pareja

 

Esta etapa se caracteriza por la presencia de los siguientes factores:

 

2.1.           La tendencia a elegir lo cercano o conocido

2.2.           La idealización, sobre las cualidades (positivas o negativas) de la pareja.

2.3.           La presencia de la imagen de los padres, generalmente operando a niveles inconscientes.

2.4.           El complemento a características de personalidad, es decir interdependencia emocional.

 

 

 

3.         La etapa de la vinculación amorosa

 

En esta etapa se formaliza el noviazgo, como un momento previo a la realización o no del matrimonio. Para tal fin deben considerarse los siguientes aspectos:

 

3.1.           El mutuo conocimiento de las familias.

3.2.           El planeamiento económico del futuro hogar.

3.3.           El acrecentamiento de la solidaridad: debe darse lugar al “nosotros” en lugar del “yo”.

3.4.           La creación de una ideología común.

3.5.           El conocimiento del “otro”, particularmente en la adaptación a las “faltas”.

3.6.           El descubrimiento de las incompatibilidades insalvables.

 

Todo lo anterior conducirá a la sustitución de los elementos ideales por los reales y al equilibrio en la vida matrimonial.

 

Por último, para el éxito de un noviazgo y del eventual matrimonio, es un requisito indispensable considerar y evaluar lo que se conoce como factores de felicidad, los cuales se agrupan en categorías de “muy favorables”, “favorables”  y “algo favorables”, con el propósito de facilitar tanto la selección de la pareja, como el alcance de la satisfacción en el plano de la vida doméstica. Ellos son:

 

Factores muy favorables

 

-         Medio social similar.

-         Madurez emocional y sexoafectiva.

-         Buena salud.

-         Fe religiosa auténtica y una misma religión (pertenecer a la misma Iglesia).

 

Factores favorables

 

-         Infancia feliz.

-         Atractivo físico.

-         Participación de ambos en grupos sociales.

-         Noviazgo de dos o más años, pero no más de cuatro.

 

Factores algo favorables

 

-         Edad similar.

-         Igual nivel económico.

-         Procedencia del mismo medio (rural o urbano).

 

 

Es así como cada hombre y cada mujer, finalmente logra transitar en forma exitosa, el camino entre su vida en el seno del hogar paterno/materno y la constitución de su propia familia.

 

_______________

Nota: Este artículo se basa en la exposición del Sociólogo y Sicólogo español Joaquín Bellostas, en su libro titulado Sociología y Cristianismo en el Desarrollo de la Familia.

 

 

Consejería

 

 

 

Enlaces

 

 Iglesia de Cristo en Calle Blancos

 

 www.geocities.com/eddichicho

 

 Iglesia de Cristo.Com

 

 

 

 

 

 

 

© Roberto Chacón ZSergio Chacón Ch 2003