
Apartado postal: 737-2100, Goicoechea – San José
Adolescencia y Juventud:
El desafío de la integración
I. La adolescencia representa un período
de tensiones particulares producto de:
1-
Ajustes o cambios fisiológicos, como: aumentos en las
hormonas sexuales y los cambios en la
estructura y la función del cuerpo.
2-
Numerosas demandas de tipo cultural como: independencia,
ajustes heterosexuales, preparación vocacional, además del desarrollo de una
filosofía fundamental y normativa de la vida, entre otras.
II. La adolescencia - juventud representa
también un periodo de transición, una etapa del ciclo de crecimiento que marca
el final de la niñez y prenuncia la adultez, donde su principal característica
es la crisis entre los adolescentes o jóvenes y una sociedad adultocéntrica que
“impone” sus normas de conducta:
III. Los primeros conflictos se manifiestan en relación con aspectos cotidianos al
interior de la familia: la forma de
vestir, la forma de pensar de los padres, sus rutinas o costumbres (cuidado de
la ropa y la habitación, los horarios, las salidas y otras)
IV. Los conflictos tardíos se manifiestan a medida que se va ampliando la comprensión
del entorno social y cultural del joven, en relación con temas más esenciales o
profundos como por ejemplo: las ideologías políticas, la religiosidad, el concepto
de familia y matrimonio, entre otros.
V. Este período de crisis, es a lo que se le
llama “rebeldía” y como tal podrá ser realmente positivo, si es entendido como
un esfuerzo de síntesis que permita la integración del joven con el resto del
tejido social, para ello se requiere que: la creciente emancipación de la
familia se vea como un hecho natural y necesario, que se favorezca la creciente
sintonía con sus coetáneos (jóvenes de su misma edad) y que se promueva el
diálogo con los adultos, posibilitándose así
su inserción final en la
comunidad.
VI:
Para todo lo anterior es necesario prever un ambiente favorable en el que,
antes de cualquier otra cosa, se aprendan los sentimientos, los valores, los
ideales, las actitudes y los hábitos de significación ético social. Esta es una responsabilidad que corresponde
primero a la familia, después a la iglesia y finalmente a la escuela.
VII.
De esta forma, el proceso deberá conducir a la formación de grupos sociales
como: clubes, equipos, fraternidades, organizaciones juveniles y otros
similares, cuya función específica será favorecer el proceso de socialización.
VIII.
Con su participación activa en estos
grupos, los adolescentes pueden adquirir muchos de los conceptos fundamentales
y de los procedimientos que están en la base de una próspera vida social y
espiritual.
La resolución de un conflicto, independientemente de su
naturaleza, consiste en escoger la mejor forma de despejarlo, para tal fin se
han propuesto en la teoría social una vasta diversidad de métodos o técnicas,
de las cuales consideramos como más apropiadas para la resolución de los
conflictos familiares las siguientes:
1- Aceptar el conflicto:
usualmente las personas se niegan a aceptar que en su vida, en su matrimonio o
en su familia existe un conflicto.
2- Iniciar una negociación:
la negociación es un acto social destinado a generar viabilidad, mediante
acuerdos verdaderos y aceptados entre los actores sociales, los cuales tienen
intereses, poder y recursos para enfrentar las situaciones, en un ambiente
dominado por la corresponsabilidad y la ecuanimidad.
3- Elegir un lugar y el momento adecuado:
los asuntos deben tratarse en privado siempre que sea posible, o bien en
presencia de un consejero experimentado, pero sin las alteraciones de los
lugares públicos.
4- Poner los temas “sobre la mesa”:
esto es señalar en forma concreta cada problema y separar las causas del
conflicto, esto requiere que se distingan los tres niveles de un problema:
4.1-
El problema externo, aquello con lo que se esta o no de acuerdo.
4.2-
Las motivaciones no percibidas, la razón por la que se esta o no de acuerdo.
4.3-
Las convicciones subyacentes, lo que se cree acerca de Dios, de uno mismo y de
las circunstancias que se enfrentan.
5- Buscar
la solución adecuada a cada una de las causas:
5.1-
Esto requiere preparación: orar y meditar en forma individual.
5.2-
Mirar ambos lados del asunto, la clave para una buena colaboración es
considerar las inquietudes, los temores y la información de ambas partes. Se
debe recordar que lo importante es la persona y no el problema, el verdadero
problema no es el desacuerdo, sino la forma en que se discute.
5.3-
Mantener la perspectiva correcta de las cosas, cuando la gente se encuentra
alterada por algún asunto, tiende a exagerar y a “ahogarse en un vaso de agua”,
esto aumenta la ansiedad y desde luego provoca que el problema parezca más
grande
6- Iniciar un proceso de reconstrucción de
la relación: la idea fundamental es que en la negociación todos ganen
y restablezcan la armonía en el hogar.
Bloque
constructivo 1: Compromiso para toda la vida.
El hombre y la mujer, deben comprometerse con el matrimonio para toda la vida.
Bloque
constructivo 2: Identidad compartida.
El marido y la mujer deben verse como uno.
Bloque
constructivo 3: Fidelidad absoluta.
El matrimonio demanda una fidelidad total por parte de ambos cónyuges.
Bloque
constructivo 4: Papeles bien definidos.
Cada quién debe asumir el papel que Dios le señala en la Biblia.
Bloque
constructivo 5: Amor sin reservas.
El marido y la mujer deben amarse sin reservas, con un amor
que los lleve a respetarse, honrarse, estimarse y a considerar el bienestar del
otro, antes que el propio.
Bloque
constructivo 6: Sometimiento mutuo.
El matrimonio es
tomar y dar, no sólo tomar, la base es el sometimiento a Cristo.
Bloque
constructivo 7: Plenitud sexual.
El marido y la mujer deben procurar la realización sexual del uno en el otro.
Bloque
constructivo 8: Comunicación abierta.
Deben derribarse todas las barreras que entorpecen la comunicación.
Bloque
constructivo 9: Tierno respeto.
Los cónyuges deben ser benignos, misericordiosos y perdonarse el uno al otro.
Bloque
constructivo 10: Compañerismo espiritual.
El matrimonio finalmente es una peregrinación espiritual, en la que se anda de la mano como hijos de Dios, hacia la eternidad donde espera el Padre celestial.
______________________
Nota: Tomado de ¿Qué hará funcionar bien mi
matrimonio? RBC Ministries. Serie Discovery.
El Amor:
Si en algún lugar debe existir el amor, este es en nuestros
hogares. Después de la Salvación y de una debida relación con Dios, no hay
necesidad más grande en el mundo de hoy en día, que la de hogares en los cuales
reine el amor.
A)
Lo enseña el
Antiguo Testamento (Proverbios 15:17).
B) Lo
enseña el Nuevo Testamento (Colosenses
3:19, Efesios 5:33; 6: 1-3).
A)
Significa
procurar lo mejor para el ser amado (amor
ágape).
B)
Significa suplir
las necesidades que Dios aprueba (Gálatas
5:13).
1, Necesidades materiales.
2. Necesidades emocionales.
3. Necesidades espirituales.
C)
Significa suplir
también las necesidades especiales de cada miembro de la familia.
1.
Las necesidades
del Padre (Efesios 5:22-23).
2.
Las necesidades
de la Madre (I Pedro 3:7).
3.
Las necesidades
de los Hijos (Efesios 6:4).
4.
Las necesidades
individuales de cada miembro.
D)
Significa
desarrollar tres actitudes
1.
Debemos hacernos
sensibles a las necesidades de los miembros de nuestra familia (Efesios 5:28).
2.
Debemos estar
atentos al hecho de que las necesidades cambian.
3.
Debemos estar
dispuestos a invertir tiempo para estar juntos.
El amor le pone la esencia al hogar. Sí tenemos un hogar
con pocas posesiones materiales, pero es un hogar que está lleno de amor, somos
realmente ricos. Pero sí vivimos en una mansión en la que no hay amor, somos
realmente pobres.
Nota: Tomado de:
David Roper. La esencia del hogar,
Revista La Verdad para Hoy, Tomo 6, nº 8.
El noviazgo
¿Cómo se inicia una
familia?
Lic. Roberto Chacón Zúñiga.
1-
La etapa del galanteo
Esta etapa de la vida
comienza en la pubertad, y se le considera como una transición entre la vida
del joven en el seno del hogar paterno/materno y la vida del adulto que
constituye su propia familia.
Las
conductas más importantes en esta etapa son:
1.1.
El deseo de reafirmar la personalidad.
En
las muchachas hay manifestaciones de exagerada feminidad y en los muchachos la
necesidad de afirmar su virilidad, con el deseo de atraer a las personas del
sexo contrario, haciendo uso de todo su
encanto.
1.2.
La relajación moral.
Se
manifiesta la necesidad de prescindir de todo aquellos contenidos morales
enseñados por sus padres y otras figuras adultas. Es muy importante aquí la
forma en que se los han enseñado, con el fin de que no se traspasen las
barreras éticas más allá de lo que tengan que arrepentirse en el futuro.
Esto
por la razón de que las relaciones sexuales llevadas a las últimas
consecuencias, exige la madurez de la pareja. Esta madurez es necesaria porque
el sexo es comunicación, la más íntima que existe, y para que esta comunicación
se realice, debe hacerse dentro de la legalidad ética que instituye la Biblia o
sea dentro del matrimonio.
1.3.
El predominio de la fantasía.
Se
fantasea en relación con imágenes sobre contacto sexual y situaciones
emocionales, se busca la identidad con modelos estereotipados de hombres y
mujeres (cantantes, actores, actrices, y otros personajes públicos).
2.
La etapa de la selección de la pareja
Esta
etapa se caracteriza por la presencia de los siguientes factores:
2.1.
La tendencia a elegir lo cercano o conocido
2.2.
La idealización, sobre las cualidades (positivas
o negativas) de la pareja.
2.3.
La presencia de la imagen de los padres,
generalmente operando a niveles inconscientes.
2.4.
El complemento a características de
personalidad, es decir interdependencia emocional.
3.
La etapa de la vinculación amorosa
En esta etapa se
formaliza el noviazgo, como un momento previo a la realización o no del matrimonio.
Para tal fin deben considerarse los siguientes aspectos:
3.1.
El mutuo conocimiento
de las familias.
3.2.
El planeamiento
económico del futuro hogar.
3.3.
El acrecentamiento de
la solidaridad: debe darse lugar al “nosotros” en lugar del “yo”.
3.4.
La creación de una ideología
común.
3.5.
El conocimiento del
“otro”, particularmente en la adaptación a las “faltas”.
3.6.
El descubrimiento de
las incompatibilidades insalvables.
Todo lo anterior
conducirá a la sustitución de los elementos ideales por los reales y al
equilibrio en la vida matrimonial.
Por último, para el éxito
de un noviazgo y del eventual matrimonio, es un requisito indispensable
considerar y evaluar lo que se conoce como factores de felicidad, los cuales se
agrupan en categorías de “muy favorables”, “favorables” y “algo favorables”, con el propósito de
facilitar tanto la selección de la pareja, como el alcance de la satisfacción
en el plano de la vida doméstica. Ellos son:
Factores muy favorables
-
Medio social similar.
-
Madurez emocional y
sexoafectiva.
-
Buena salud.
-
Fe religiosa
auténtica y una misma religión (pertenecer a la misma Iglesia).
Factores favorables
-
Infancia feliz.
-
Atractivo físico.
-
Participación de
ambos en grupos sociales.
-
Noviazgo de dos o más
años, pero no más de cuatro.
Factores algo favorables
-
Edad similar.
-
Igual nivel
económico.
-
Procedencia del mismo
medio (rural o urbano).
Es así como cada hombre
y cada mujer, finalmente logra transitar en forma exitosa, el camino entre su
vida en el seno del hogar paterno/materno y la constitución de su propia
familia.
_______________
Nota: Este
artículo se basa en la exposición del Sociólogo y Sicólogo español Joaquín
Bellostas, en su libro titulado Sociología y Cristianismo en el Desarrollo de
la Familia.
Iglesia de Cristo en Calle Blancos
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© Roberto Chacón Z – Sergio Chacón Ch
2003